La resignación es una cruz, la lucha una necesidad

La resignación es un arma utilizada por los poderes económicos, civiles, religiosos y militares para someternos a su voluntad sin que ofrezcamos ninguna resistencia. En nombre de un supuesto sistema, cielo o patria castran nuestra opción a la revuelta.

Mientras nos resignamos, 8,90 millones de euros van a parar a la familia real para su mantenimiento frente al millón de familias con todos sus miembros en el paro. La opulencia de una sola familia se considera una razón de Estado y la miseria de muchos otros un daño colateral.

Mientras nos resignamos, la gran banca española -Santander, BBVA, La Caixa, Banco Popular, Banco Sabadell y Bankinter- cerró el año 2009 con unos beneficios astronómicos –más de 31.000 millones-, incrementando su insaciable empeño por destruir miles de puestos de trabajo.

Mientras nos resignamos, la iglesia católica en España -un Estado teóricamente laico- recibe 241,3 millones de euros de nuestros impuestos para condicionar nuestra vida personal y familiar. Por ejemplo, la negación del derecho al aborto libre y gratuito y a la utilización de anticonceptivos; o la discriminación ejercida contra las mujeres y los y las homosexuales.

Mientras nos resignamos, el presupuesto del Ministerio de Defensa continua siendo superior al de los Ministerios de Sanidad, Vivienda y Educación juntos. Nuestras necesidades básicas se supeditan a la maquinaria militar y represiva.

Mientras nos resignamos, en Catalunya 1.700.000 mujeres trabajadoras reciben un salario bruto medio de 18.000 € frente a los 25.000 € recibidos por los hombres. Un caso claro de discriminación.

Mientras nos resignamos, en el Estado Español casi 2.000.000 de mujeres tienen un trabajo parcial frente a los 552.000 hombres en la misma situación. Este hecho comporta la precarización de la jubilación de la mujer trabajadora.

Mientras nos resignamos, las mujeres muertas por violencia de género han sido 84 desde enero del 2009. La violencia de género es el resultado de una educación machista, insolidaria e individualista.

Frente a la resignación, la CGT propone la lucha como necesidad vital para romper este marco que nos encorseta y nos empobrece material y espiritualmente. Sólo por medio de esta lucha podremos alcanzar un nuevo modelo de sociedad de hombres y mujeres plenamente libres y preparadas para tomar nuestras propias decisiones sin necesidad de ningún líder. La organización y la formación son herramientas básicas de lucha: sin la primera, no se pueden aprovechar recursos ni esfuerzos y sin la segunda, no se puede construir ningún cambio social.

Nuestra lucha debemos de ejercerla cada día en nuestros centros de trabajo, asociaciones, familias y ámbitos de relación. Tenemos que cambiar las mentalidades alienadas por el franquismo y la iglesia, y tomar la iniciativa en los campos social, cultural, económico y laboral, tal y como se inició hace ya 100 años. El anarcosindicalismo debe ser de nuevo un referente de liberación para nosotras, las mujeres, y este 8 de marzo tiene que ser la plataforma para manifestar, sin embudos, que no habrá ninguna transformación social sin nuestra participación.

 
POR LA IGUALADAD TOTAL: ORGANÍZATE
 
 
 
 
SECRETARÍA DE GÉNERO /SECRETARÍA DE ACCIÓN SOCIAL
 
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